Hasta el último hombre

Hasta el último hombre

Año de lanzamiento : 2016

Lenguaje : Español latino

Genero : Bélica, Drama, Historia.

Sinopsis:

La historia de Desmond T. Doss, quien, debido a que se lo prohibía su fe, combatió en la Segunda Guerra Mundial sin portar un arma. No disparó ni una bala, pero salvó a 75 personas de la muerte en la batalla de la isla de Okinawa.

La historia de Desmond T. Doss, quien, debido a que se lo prohibía su fe, combatió en la Segunda Guerra Mundial sin portar un arma. No disparó ni una bala, pero salvó a 75 personas de la muerte en la batalla de la isla de Okinawa.

WWII American Army Medic Desmond T. Doss, who served during the Battle of Okinawa, refuses to kill people and becomes the first Conscientious Objector in American history to receive the Congressional Medal of Honor.

Actores Principales

Andrew Garfield
Andrew Garfield

Desmond T. Doss

Sam Worthington
Sam Worthington

Captain Glover

Vince Vaughn
Vince Vaughn

Sgt Howell

Teresa Palmer
Teresa Palmer

Dorothy Schuttle

Luke Bracey
Luke Bracey

Smitty Ryker

Hugo Weaving
Hugo Weaving

Tom Doss

Rachel Griffiths
Rachel Griffiths

Bertha Doss

Ryan Corr
Ryan Corr

Lieutenant Manville

Richard Roxburgh
Richard Roxburgh

Colonel Stelzer

Goran D. Kleut
Goran D. Kleut

Andy 'Ghoul' Walker

Audio : Español latino
Calidad : Hd
Tamaño : 1.31 Gb
Formato : MP4
Contraseña : www.hdpelis.online

Descargar en:

Reseñas

E
Una reseña de Erick Valencia
70%

Es buena, mitad historia mitad acción plena guerra, **los efectos de sonido son extremadamente buenos.**

M
Una reseña de Marco-Hugo Landeta Vacas
80%

(CASTELLANO) Hay películas de guerra que hablan de estrategia, de bandos o de victorias. Esta va por otro camino. Desde el principio queda claro que el centro no está en el conflicto bélico en sí, sino en la obstinación moral de un hombre que decide no empuñar un arma ni siquiera cuando todo a su alrededor se hunde. Esa decisión, tan simple como radical, es lo que sostiene toda la película y lo que la hace distinta dentro de un género tan transitado. El planteamiento es potente: un objetor de conciencia que quiere servir en la Segunda Guerra Mundial como sanitario, ayudando a salvar vidas sin disparar una sola bala. La película no se ríe de esa postura ni la disfraza; la expone tal cual, con todas sus contradicciones y con un trasfondo religioso muy marcado. Se nota la mano de Mel Gibson, con sus creencias y su forma extrema de entender la fe, lo cual puede incomodar a algunos… pero también es parte de su fuerza. Cuando llega la guerra de verdad, la película se transforma. Las escenas de combate son durísimas, físicas, agotadoras. No hay épica limpia ni heroísmo bonito: hay barro, sangre, cuerpos destrozados y una sensación constante de horror. Gibson no sabe —ni quiere— ser sutil, pero hay que reconocerle que logra transmitir el caos y la brutalidad del frente con una intensidad difícil de ignorar. Andrew Garfield sostiene muy bien el peso del personaje principal. Su interpretación mezcla convicción, ingenuidad y resistencia de una forma creíble, sin convertirlo en un santo intocable. A su alrededor, el resto de personajes funcionan más como reflejo del conflicto moral que como protagonistas reales, pero cumplen su papel en ese choque entre fe, disciplina militar y supervivencia. La gran paradoja de la película está ahí: un mensaje pacifista rodado con una violencia extrema. Gibson denuncia la guerra mientras la filma como un infierno fascinante, casi hipnótico. Esa contradicción puede chirriar, pero también es lo que hace que la película no sea plana ni cómoda. No te dice exactamente qué pensar; te obliga a convivir con ese choque durante todo el metraje. No es una película perfecta ni equilibrada, pero sí poderosa, incómoda y muy impactante. Una historia de guerra distinta, marcada por la fe, la obstinación y el sacrificio, que deja huella aunque no compartas del todo su mirada. (ENGLISH) There are war films that focus on strategy, sides, or victories. This one goes in a different direction. From the very beginning, it’s clear that the core of the story isn’t the battlefield itself, but the moral stubbornness of a man who refuses to carry a weapon, even when everything around him collapses. That choice, simple yet radical, is what holds the film together and sets it apart within such a well-worn genre. The premise is powerful: a conscientious objector who wants to serve in World War II as a medic, saving lives without firing a single shot. The film doesn’t mock that position or soften it; it presents it head-on, with all its contradictions and with a very strong religious foundation. Mel Gibson’s hand is unmistakable here, along with his beliefs and his extreme way of understanding faith. It may be uncomfortable for some viewers, but it’s also part of the film’s raw strength. When the war truly begins, the film shifts gears. The combat scenes are brutal, physical, and exhausting. There’s no clean heroism or polished epic imagery — only mud, blood, shattered bodies, and a constant sense of horror. Gibson has no interest in subtlety, but he undeniably captures the chaos and violence of the front line with overwhelming intensity. Andrew Garfield carries the weight of the main character with conviction. His performance blends faith, innocence, and resilience in a way that feels grounded rather than sanctified. The supporting characters mainly serve as reflections of the moral conflict rather than fully developed arcs, but they work within that framework. The film’s central paradox is unavoidable: a pacifist message delivered through extreme violence. Gibson condemns war while filming it as a visceral, almost hypnotic hell. That contradiction may clash for some, but it also prevents the film from feeling safe or complacent. It doesn’t tell you what to think — it forces you to sit with the discomfort. It’s not a perfectly balanced film, but it is powerful, unsettling, and deeply impactful. A different kind of war story, driven by faith, obsession, and sacrifice, that leaves a mark even if you don’t fully share its worldview.