Frozen 2 (2019)
Resumen
¿Por qué Elsa nació con poderes mágicos? La respuesta la está llamando y amenazando su reino. Junto con Anna, Kristoff, Olaf y Sven, se embarcará en un peligroso, pero extraordinario viaje. En Frozen: Una Aventura Congelada, Elsa temía que sus poderes fueran demasiado para el mundo. En Frozen 2, ella debe esperar que sean suficientes. Del equipo ganador del Óscar®, los directores Jennifer Lee y Chris Buck, y el productor Peter Del Vecho; con las voces originales en inglés de Idina Menzel, Kristen Bell, Jonathan Groff y Josh Gad; y la música de los compositores Kristen Anderson-Lopez y Robert Lopez, ganadores del premio de la Academia, llega Frozen 2, la nueva película animada de Disney.
¿Por qué nació Elsa con poderes mágicos? La respuesta le está llamando y amenaza su reino. Junto con Anna, Kristoff, Olaf y Sven emprenderá un viaje peligroso e inolvidable. En 'Frozen: El Reino del Hielo', Elsa temía que sus poderes fueran demasiado para el mundo. En 'Frozen 2', deseará que sean suficientes.
Elsa, Anna, Kristoff and Olaf head far into the forest to learn the truth about an ancient mystery of their kingdom.
Actores Principales
Idina Menzel
Elsa (voice)
Kristen Bell
Anna (voice)
Josh Gad
Olaf (voice)
Jonathan Groff
Kristoff / Sven / Reindeers (voice)
Evan Rachel Wood
Iduna (voice)
Sterling K. Brown
Mattias (voice)
Alfred Molina
Agnarr (voice)
Rachel Matthews
Honeymaren (voice)
Jason Ritter
Ryder (voice)
Martha Plimpton
Yelena (voice)
Tráiler
Reseñas
Una reseña de Marco-Hugo Landeta Vacas
(CASTELLANO) Con Frozen 2 tuve una sensación rara desde muy pronto. No porque esté mal hecha —todo lo contrario—, sino porque parece una película que no termina de saber a quién quiere hablarle. Ya no es aquella historia directa, emocional y casi inmediata de la primera, sino algo más enrevesado, más serio, más solemne… y también más distante. Cuando terminó, mi reacción fue un sincero “menos mal”, y eso en una película de Disney no suele ser buena señal. Visualmente es incontestable. La animación es espectacular, probablemente de lo mejor que ha hecho el estudio en años. El nivel de detalle, los colores, los efectos de agua, fuego y viento… todo es apabullante. El problema es que, a ratos, da la sensación de que la película se apoya demasiado en ese músculo técnico para tapar una historia que avanza de forma confusa y poco orgánica. El guion quiere ser más adulto, más trascendente, hablar del pasado, de la culpa, de las decisiones heredadas. La intención es loable, pero la ejecución no termina de cuajar. Hay demasiadas ideas lanzadas a medio cocer, demasiados giros que se explican más de lo que se sienten. Se nota el esfuerzo por “no repetir” la primera, pero también que ese esfuerzo acaba alejando a la película de lo que la hacía funcionar. Las canciones, aun siendo buenas y muy trabajadas, tampoco tienen el impacto emocional de la primera entrega. Están ahí, cumplen su función, pero no se clavan en la memoria del mismo modo. Y eso, en una película que sigue siendo un musical, pesa más de lo que parece. Los personajes secundarios ganan presencia y algunos momentos funcionan gracias a ellos, pero incluso así cuesta conectar del todo. Elsa sigue siendo el centro simbólico de la historia, aunque su arco se siente más abstracto que emocional. Anna, curiosamente, acaba sosteniendo gran parte del peso narrativo, pero la película no termina de aprovecharlo del todo. Frozen 2 no es un desastre ni mucho menos, pero sí una secuela que se siente más fría, más pesada y menos mágica. Es ambiciosa, sí, pero también irregular. Una película que impresiona por fuera y deja un vacío por dentro. Bonita de ver, difícil de querer. (ENGLISH) With Frozen II, I had a strange feeling almost from the start. Not because it’s badly made — quite the opposite — but because it never seems fully sure about who it’s talking to. This time, it moves away from the direct, emotional simplicity of the original and leans into something more serious, more convoluted, and ultimately more distant. When it ended, my honest reaction was a quiet “thank goodness,” which isn’t something you usually feel after a Disney film. Visually, it’s undeniable. The animation is stunning, easily among the studio’s best. The level of detail, the use of color, and the elements — water, fire, wind — are breathtaking. The problem is that the film often feels like it relies too heavily on this technical brilliance to compensate for a story that struggles to move forward in a clear, organic way. The script aims higher, tackling themes like legacy, guilt, and the weight of the past. The intention is admirable, but the execution feels uneven. Too many ideas are introduced without fully landing, and several key moments are explained rather than felt. You can sense the effort to avoid repeating the first film, but that effort also distances this sequel from what originally worked so well. The songs are solid and carefully crafted, yet they lack the emotional punch of the original. They do their job, but few truly linger. In a musical, that absence is more noticeable than it might seem. Secondary characters get more screen time and occasionally carry the film, but even then, the emotional connection never fully clicks. Elsa remains the symbolic core, though her arc feels more abstract than heartfelt. Anna, surprisingly, carries much of the narrative weight, but the film never fully commits to that shift. Frozen II isn’t a failure, but it is a colder, heavier sequel with less magic. Ambitious, yes — but also uneven. Beautiful to look at, harder to love.